La Cetrería un patrimonio humano vivo
Consiste en criar, domesticar y entrenar para la caza a halcones, águilas, milanos y otras aves de presa, la práctica del arte tradicional de la cetrería se remonta a unos cuatro mil años atrás. Su práctica en muchas partes del mundo durante la antigüedad y la Edad Media está ampliamente Documentada.
En un principio, el ser humano se sirvió de este arte para procurarse alimentos, pero su evolución posterior hizo que luego adquiriera otros valores y se integrase en las comunidades que lo practican como una actividad social y recreativa, y también como un medio de estrechar el vínculo del hombre con la naturaleza. Actualmente, la cetrería la practican personas de todas las edades en un número considerable de países que la consideran un símbolo cultural importante y la transmiten de generación en generación por diversos medios: tutorías, aprendizajes en el seno de las familias, cursos de enseñanza formal impartidos en clubs de cetreros y escuelas, etc.
Se focaliza en la salvaguardia de los halcones, así como de sus presas y hábitats. Aunque los halconeros son de diferentes orígenes, en todo el mundo comparten los mismos valores, usos y costumbres en lo que respecta a la cría y el adiestramiento de las aves, al equipamiento utilizado y a la relación entre el cetrero y su halcón. Forman también parte de la comunidad de la cetrería las entidades que se consagran a la cría, los cuidados veterinarios y la salvaguardia de las aves de presa, así como las que se dedican a fabricar equipamientos para los cetreros.
Compartido por un gran número de comunidades de diferentes continentes, lo que hace que este elemento sea la manifestación con más número de países adheridos de la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de UNESCO. Esta práctica se remonta a unos cuatro mil años atrás, extendida a diversas partes del mundo durante la Antigüedad y ampliamente documentada durante la Edad Media.
Además, al ser una manifestación cultural tan extendida, destaca que, a pesar de los diversos orígenes geográficos de los cetreros, en todo el mundo se comparten los mismos valores, usos y costumbres de respeto a los animales y a la naturaleza de conformidad con sus tradiciones y principios éticos, con algunas variantes como los equipamientos utilizados. Las prácticas y conocimientos relacionados con este arte se han transmitido a lo largo de las generaciones, en el seno de la familia o a través de educación formal, con la existencia incluso de un examen a nivel nacional para ser cetrero en algunos países.
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